Hay títulos que se ganan con talento y otros que se ganan con el corazón, lo de Tomás Etcheverry (33) este domingo en el Río Open fue una mezcla de ambas, coronada con una resistencia física sobrehumana.
En una jornada maratónica de más de seis horas en cancha, el platense venció al destino, al clima y a sus rivales para levantar su primer título ATP en la categoría 500.
El día comenzó temprano para el «Retu» con una semifinal eterna, quien tuvo que terminar su batalla ante el checo Vit Kopriva, suspendida el sábado por lluvia. Bajo un calor sofocante y una humedad del 80%, Etcheverry necesitó tres sets y dos tie-breaks (4-6, 7-6 y 7-6) para sellar su pase a la final en el partido más largo de la historia del torneo carioca.
En la definición final, logró una remontada épica ante Alejandro Tabilo (68), sin casi tiempo para festejar y con apenas dos horas de descanso, Tomy volvió a la cancha central «Guga Kuerten» para enfrentar al chileno.
Pese a arrancar set abajo por el lógico desgaste físico, el argentino no bajó los brazos, con una fuerza mental envidiable, dio vuelta el marcador para imponerse por 3-6, 7-6 (3) y 6-4, celebrando entre lágrimas su bautismo de gloria en el circuito mayor tras haber perdido sus tres finales anteriores.
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Salto en el ranking y desahogo «Es el día más feliz de mi vida», confesó el flamante campeón, quien recibió el trofeo de manos de Diego “El Peque” Schwartzman, con este triunfo Etcheverry pegará un salto de 18 puestos en el ranking ATP, quedando muy cerca de su mejor ubicación histórica (27).
La cuarta fue la vencida para un jugador que demostró que, a base de trabajo y perseverancia, los sueños finalmente se cumplen.
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