La organización de Wimbledon prohibió, a partir de la guerra, la participación de los jugadores rusos en el Grand Slam y como si fuera algo escrito previamente, una nacida en Rusia levantó el título en la catedral del tenis.
Elena Rybakina, nació en Moscú hace 23 años, pero en el año 2018 decidió adquirir la ciudadanía de Kazajistán y hoy 4 años después esa decisión terminó siendo la más importante de su carrera ya que de no haberla tomado, no hubiera tenido la posibilidad de ganar su primer título de Grand Slam.
Si hablamos de la otra finalista, Ons Jabeur también hizo historia, siendo la primera mujer árabe que consigue llegar a la final de un Grand Slam. Sin embargo, además de la derrota, Jabeur tuvo otra situación negativa en esta final. Sus padres, por razones políticas, no consiguieron el visado para poder viajar y acompañarla en la final del día de hoy.
Rybakina (17°) venció a Jabeur (3°) por parciales de 3/6, 6/2 y 6/2, en una hora y 48 minutos de juego. Jabeur empezó el partido mucho más concentrada, consiguió un quiebre rápidamente y luego cerró el set de manera implacable. A partir del inicio del segundo set Rybakina adueñó del partido y aplastó a la tunecina para llevarse los 2 sets con muchísima contundencia.
La kazaja logró además remontar una desventaja de set abajo en la final de Wimbledon por primera vez desde el 2006, en ese caso, la francesa Amélie Mauresmo logró levantar el título luego de haber perdido el primer set ante la belga Justine Henin.
Por Lucas Trovatto


