Como dice una bella canción de Vox Dei «Todo concluye al fin, nada puede escapar… Todo tiene un final, todo termina…» Y así fue el Argentina Open, el WTA 125 de Buenos Aires que se disputa en el Lawn Tennis de la ciudad porteña, y que es el mayor torneo femenino de tenis que se desarrolla en nuestro país.
Y nuevamente una campeona de nacionalidad húngara, cómo el año pasado. En la primera edición de este torneo fue Anna Bondár quién se llevó la estatuilla del mate que se le entrega a la campeona del certamen y que es el mismo que se le da a los hombres en Febrero cuando se disputa el ATP 250. Hoy fue el turno de Panna Udvardy, numero 83 del Ranking Mundial y tercera cabeza de serie del cuadro de singles, quién derrotó a la montenegrina Danka Kovinic (número 71 y segunda cabeza de serie) por 6-4 y 6-1 en una hora y 22 minutos de juego.
Si bien es cierto que Kovinic estaba «tocada» físicamente y hasta tuvo que ser atendida por los médicos en un momento del segundo set, lo cierto es que Udvardy jugó un tenis brillante, sin fisuras, cómo toda la semana y pudo llevarse el partido bajo una temperatura agobiante y una buena cantidad de público.
Luego, en conferencia de prensa y con una sonrisa dibujada en la cara luego de conseguir su primer título como profesional, la húngara dijo: «Esta semana cada momento podía cambiar. Es importante estar y jugar cada punto. Todo cambia en cuestión de pocos puntos como con Navarro, Errani y Lourdes. Estuve cerca de perder pero esas situaciones me ayudaron a ganar este título».
Luego agregó: «vine a sentirme libre y no esperar nada. Quise jugar lo mejor posible. Me saqué toda la presión. Disfruté jugar la final y jugué muy bien. Ejecuté mi plan muy bien. Encontré buen ritmo».
Con respecto al ranking y a sus aspiraciones a jugar torneos más grandes, declaró: «Entré al Top100 a final de año y es difícil jugar 250. Es difícil ganar una o dos rondas. Quiero jugar torneos más importantes, pero estos torneos te dan confianza también. Cada semana quiero dar mi mejor sin importar qué torneo esté jugando».
Con relación a su compatriota Bondar, que había ganado el trofeo el año anterior dijo: «Cuando Anna ganó el torneo estuve muy celosa y quería probar el mate. Sabe muy rico. Me encanta el juego en polvo de ladrillo ya que desplego mi mejor juego. La gente es muy amigable. Me mantienen súper motivada».


