“No quiero decir que soy el mejor porque siento que es una falta de respeto hacia todos los grandes campeones en diferentes épocas de nuestro deporte que se jugó de una manera completamente diferente a como es hoy. Siento que cada gran campeón de su propia generación ha dejado una gran huella, un legado y allanó el camino para que podamos jugar este deporte en un escenario tan grande a nivel mundial. Así que dejo ese tipo de discusiones sobre quién es el más grande para otra persona», fue lo primero que dijo Novak al obtener su título N°23 en Grand Slam. Una bestialidad.
El dominio de la era moderna fue excepcional. Los números lo respaldan como uno de los mejores de la historia. Su consistencia y longevidad son impresionantes. El serbio estuvo en la cima del tenis mundial, compitiendo al más alto nivel sin mostrar señales de declive, más allá de alguna molestia física que le impidió disputar algunos torneos, caer en octavos o cuartos de final de Montecarlo y Roma, pero cuando obtuvo nuevamente el ritmo ganador, fue imparable. Los demolió a todos.
Una de las razones por la cual Djokovic es considerado el mejor de todos los tiempos es su dominio en los enfrentamientos directos contra sus principales rivales. Compitió con dos leyendas del tenis como Roger y Rafa y logró un balance positivo en sus enfrentamientos individuales con ambos jugadores. El serbio fue un alto competidor en momentos bajo presión. Superando desventajas y ganando partidos que parecían perdidos, por ejemplo, los partidos en los que Novak Djokovic dio vuelta situaciones aparentemente desfavorables son verdaderos hitos en su carrera y demuestran su capacidad de lucha y mentalidad ganadora. Tres de los encuentros más destacados en los que Djokovic logró remontar marcadores adversos fueron en Wimbledon 2019 contra Roger Federer, en el US Open 2011 contra Federer nuevamente, y en el Abierto de Australia 2012 frente a Rafael Nadal.
Comenzando con la final de Wimbledon 2019, Djokovic se enfrentó a Roger Federer en una batalla épica que se extendió hasta el quinto set. Federer tuvo dos puntos de campeonato con un marcador de 8-7 y 40-15 en el último set, lo que parecía ser un escenario imposible de revertir. Sin embargo, Djokovic mostró una gran fortaleza mental y habilidad táctica al salvar esos puntos de partido y finalmente llevarse el título en un emocionante tiebreak.
En el US Open 2011, Djokovic nuevamente se encontró en una situación desafiante ante Federer. En las semifinales, Djokovic estaba detrás en el marcador con un 5-4 y 40-15 en contra en el último set. Sin embargo, en lugar de rendirse, mostró una vez más su resistencia y habilidad para revertir la situación. Djokovic ganó cuatro puntos consecutivos para llevar el set a un tie-break y finalmente se adjudicó la victoria. Su capacidad para mantener la concentración y su agresividad en momentos cruciales le permitieron superar una desventaja aparentemente insuperable.
En el Abierto de Australia 2012, Djokovic se enfrentó a su archirrival Rafael Nadal en una final emocionante. En el cuarto set, Djokovic se encontraba en desventaja con un marcador de 2-4 y 15-30 en contra, lo que parecía favorecer a Nadal. Sin embargo, Djokovic desplegó su juego agresivo y determinación inquebrantable para recuperarse y finalmente ganar el set.
La mentalidad fuerte y su capacidad para mantener la calma en situaciones difíciles le han dado una ventaja competitiva sobre sus oponentes.
Además de sus logros en la cancha, Novak fue un embajador del deporte y utilizó la influencia para promover causas sociales y filantrópicas. La fundación «Novak Djokovic» se dedicó a brindar apoyo a la educación y el bienestar de los niños en Serbia y otras partes del mundo. Su compromiso con el desarrollo de la próxima generación de tenistas y su impacto positivo en la sociedad hacen de él un verdadero modelo a seguir dentro y fuera de la cancha.
Por Darío Fiori


