
La última semana de junio tuvo lugar un torneo Challenger perteneciente al circuito Legión Sudamericana en el Tenis Club Argentino de la Ciudad de Buenos Aires. El mismo tuvo como figura excluyente a Malek Jaziri, tenista tunecino de 38 años que logró ubicarse en el puesto 42° del ranking ATP en enero de 2019.
Con una historia de vida increíble, logró inspirar a todo un país, un continente y una religión sin tradición en el deporte rey de la raqueta. Dejó su Túnez natal para jugar al tenis, pero se lesionó y debió retirarse. Al tiempo, un entrenamiento con Marin Cilic le cambió la vida y a una edad tardía le llegó el éxito en el circuito ATP. Tras cometer uno de los peores errores de su carrera en su mejor momento, decayó su posición en el ranking y actualmente está fuera del Top300.
Pese a las peripecias de su vida y su actual ranking, Malek no deja de recibirnos con una sonrisa, un café y un perfecto español para charlar de su carrera y de su vida mientras espera para entrar a jugar un partido de dobles.
Pregunta: Hola Malek, ¿Cómo te estás sintiendo acá en Buenos Aires? ¿Qué te trae nuevamente por estos lados? ¿Qué recuerdo tenés de las veces que has estado?
Respuesta: Estoy muy feliz de estar aquí de vuelta en Buenos Aires tras unos años, jugué el ATP en 2019. Después con el Corona estuvo duro viajar. Ya estoy de vuelta y estoy feliz de jugar aquí en Argentina. Sigo luchando por jugar al tenis, un deporte que me ha dado mucho. Me gusta estar en el circuito con mis amigos jugadores. Eso es lo más importante.
P: Yo te fui a ver aquel partido contra Ferrer en Buenos Aires en 2019. Vos estabas Top50 y esa gira sudamericana no fue buena para vos (NdR: Un triunfo en cuatro torneos), ¿Qué fue lo que rescataste de esa gira pese a los resultados?
R: Por más de 10 años hice la misma gira. Jugar en Qatar, Dubái, pistas rápidas. Estaba 40 del mundo y era cabeza de serie en los cuadros principales aquí. Tenía ganas de jugar en Argentina y Brasil. Aquel año la gira fue Córdoba, Buenos Aires, Río, que era 500, y San Pablo y tenía ganas de cambiar. Ese cambio no se me ha dado bien. He tenido cuadros muy duros también. En Córdoba con Cuevas en 2da ronda. Todos los partidos he tenido set point, match point, también contra Ferrer en Buenos Aires. El principio del año es muy importante para ganar partidos y confianza. Fue mi primera vez haciendo la gira de Sudamérica y fue un cambio muy grande. Tierra, jugadores diferentes. Ya es historia, pero aprendemos siempre de los errores. Luego de esa gira jugué Indian Wells y me lesioné. Desde entonces el año fue horrible, el peor año para mí. Ese año también cambié la raqueta y no fue muy buena idea ya que venía jugando con la misma raqueta hace muchos años. Son errores que normalmente no hago con mi experiencia, pero la vida es así. A veces toca estar abajo y luchar día a día para seguir, mejorar y aprender. Hoy estoy 300° del mundo y sigo luchando para volver. ¿Por qué no?
P: Los tenistas de Medio Oriente tienen dificultades porque no hay muchos torneos y las condiciones para desarrollarse no son óptimas. Vos sos un pionero en cierto sentido para el mundo árabe en el tenis. ¿Cómo se te dio jugar al tenis en un país tan pequeño como Túnez y sin tradición en este deporte?
R: Yo soy de Bizerta, al norte de Túnez. Empecé en un club muy pequeño de tres canchas. No hay mucha cultura de tenis, se piensa que es un deporte para divertirse, para los ricos. Empecé con un sueño. De niño veía tenis por la tele y nunca piensas que llegas a jugar los torneos grandes. Cuando tenía 12 fui a la capital a entrenar con la asociación nacional. A los 15 paré un año de jugar y volví a mi ciudad. A los 19 tenía ganas de jugar Futuros. Ahora hay todas las semanas, pero antes casi no había torneos en casa. Yo quería viajar y conocer el mundo, vivir otras experiencias. El tenis me ha dado mucho, aprendí mucho del tenis. Culturas, idiomas, gente, comida, de todo. Esta es la parte que te cambia mucho como persona, los viajes. Forman a la juventud y ayuda mucho a hacer crecer tu personalidad. Empecé a sumar puntos ATP y a entrenar bien, antes de eso no entrenaba. Estuve bien en juniors, pero cuando subís en el ranking hay jugadores que entrenan muy bien y yo no tenía gente en la Federación que hubiera estado en un lugar como el mío, no me cuidaron. De donde salí yo no hay torneos, no hay dinero, no hay cultura, no hay nada la verdad. Te juro yo a veces pienso ´¿Cómo lo has hecho?´ Entré al Top100 sin entrenador, luchando solo como ahora. Fui a España para entrenar y aprendí mucho de los jugadores. Se aprende fuera de la cancha también, cómo controlar las emociones, mejorar como persona. Trabajé muy duro, pero me lesioné debido a que cuando era joven no entrené físicamente para ponerme fuerte. A los 14, 15 tenés que entrenar bien y preparar tu cuerpo para el trabajo duro. Esa preparación yo no la hice y me lesioné muy duro. Entre los 22 y los 24 estuve parado. Los doctores, tanto en Túnez como en Francia, me dijeron que no podía jugar al tenis y yo empecé a trabajar.
P: ¿Trabajar en qué?
R: (suspira) Uf, ¿De qué no? De todo trabajaba. Uno de los trabajos era conducir una camioneta en Túnez hace ya muchos años y aprendí mucho de eso. Comencé a trabajar como toda la gente. Con 24 fui a vivir a Francia durante un año y hubo un doctor que me dijo ´creo que si hacemos esto, tenés una chance mínima de volver a jugar al tenis´. Yo obviamente le dije que sí pero sentía mucho dolor en la rodilla. No podía dormir, lloraba por la noche. No podía andar, la rodilla se me bloqueaba sola. Me anoté para ser sparring en Roland Garros y tocar un poco la bola. Mi mejor ranking había sido Top300, había sido bueno pero ni cerca de estos torneos. Recuerdo que entrené en la Central con Cilic y él me dijo ´vaya, juegas bien, ¿Qué ranking tienes?´ y le expliqué un poco mi situación. Entrené con varios en ese torneo, pero esa vez con Marin la recuerdo perfecto. Él es muy buen tío y somos grandes amigos. Ahí empezaron mis ganas de volver. Fui a España otra vez y trabajé muy duro, pero mis finanzas estaban muy duras también. Había que pagar entrenador, preparador físico, fisio, alquiler, comidas, viajar, todo eso cuesta mucho. Y también a los 25 años es más difícil porque la gente opina. Dicen que eres viejo y no creen en tí. Es muy duro, pero cuando haces algo que amas no sientes el dolor. Amo este deporte y tenía la ilusión de ser el primer jugador de mi país. Luego hice buenos resultados y tomé confianza para seguir adelante. Pude tener más dinero para mejorar mi equipo y conozco la gira, los torneos, los jugadores. Para conocer este mundo tenés que estar dentro. Desde afuera es diferente. Adentro yo era el único arabe del circuito. Todos los españoles viajan y comen juntos. Los argentinos también, los franceses también. En cambio tú estás ahí solo con tu raqueta y tu maleta. Hice el camino de la manera que pude. Sé que podría haber sido mucho mejor si me rodeaba de más gente que supiera o con mejores sponsors. Yo empecé a jugar bien al tenis a una edad tardía y eso te cuesta mucho. Cometí errores por no saber, no porque quería hacerlo. Aún hoy a mi edad y con mi experiencia sigo aprendiendo mucho de las nuevas generaciones. Estoy disfrutando el tenis
P: Hoy Túnez tiene una jugadora como Ons Jabeur que es 2 del mundo (NdR: luego de la realización de esta entrevista alcanzó la final de Wimbledon) y llena estadios en cada torneo que juega. El otro día jugó la final en Berlín y había muchos tunecinos con banderas y la camiseta de fútbol. ¿Te sentís responsable de instalar esa cultura por el tenis? ¿Qué te genera ver que lo que genera el tenis? ¿Ya es un deporte popular en tu país?
R: Primero que nada, como todos los tunecinos estoy muy contento por todo lo que está haciendo por el deporte femenino, para el tenis en Túnez y también como mujer árabe. Sé que es muy duro llegar a donde ella llegó. Ella tuvo una gran carrera en juniors ganando Roland Garros y la mayoría de las chicas que destacan en juniors llegan bien en la WTA, no es como los chicos. Es una chica con buen tenis, juega diferente a las demás, muy bonito. Unas dejaditas, unos globos, efectos. Todo Túnez está muy contento por ella, es una gran embajadora de nuestro país a todo el mundo. Ojalá siga ganando partidos y cumpla el sueño de todos los tunecinos. No llegó a ser 2° del mundo por suerte. Juega muy bien y tiene el nivel. Es parte de una nueva generación que la pudo apoyar la federación. Nuestro presidente también trabaja en ITF y desde hace diez años está haciendo un gran trabajo en la Federación de Túnez. Mucha gente empezó a jugar tenis y el deporte está creciendo. La gente en Túnez tiene problemas económicos y necesita felicidad, alegría.
P: Y vos has hecho mucho por el tenis en Túnez, en África, en la cultura árabe, pero con 38 años me resulta imposible pensar que el final está cerca. Ojalá puedas elegir cuándo colgar la raqueta, como decimos acá, pero ¿Te gustaría seguir vinculado al tenis? Ya sea como entrenador, dirigente, en cualquier rol.
R: Claro, para ayudar a los jugadores con mi experiencia para que les cambie la vida. El deporte cambia la vida de mucha gente. Puedes ser una estrella que ganas bien tu vida o también tener una carrera universitaria deportiva en Estados Unidos y eso te abre las puertas para prepararte después del tenis. Tenemos muchos talentos en Túnez, en África y los países árabes. El problema es que no hay una estructura ni gente con experiencia. Y la gente con experiencia que tenemos ha preferido trabajar en otros lugares de Europa. Me gustaría tener una academia o trabajar en la Federación. Estoy abierto a seguir trabajando por el deporte.
P: Estuviste bastante tiempo en la élite, pero ya no formas parte del primer nivel ¿Seguís viendo los partidos del circuito ATP? ¿Ves los Grand Slams?
R: Al principio es muy duro aceptar que ya no estás ahí. Fueron muchos años ganando buen dinero y jugando grandes torneos. Pero cuando finalmente lo aceptás, puedes jugar mejor. Cuando bajas a los Challenger todos quieren ganarte. Vienen con otra motivación, los chicos jóvenes tienen muchas ganas y buen físico. Los Challengers son más duros incluso que la ATP.
Por Lautaro Miranda.

