El tenis, ese deporte que a veces parece cruel, siempre termina ofreciendo una revancha a quienes tienen la paciencia de esperarla. Francisco Cerúndolo es, quizás, el ejemplo más claro de perseverancia en el circuito actual. Tras años de buscarlo, el mayor de los hermanos logró quebrar el maleficio y se coronó campeón del Argentina Open, el torneo que lo vio crecer y que tanto se le había negado.
La historia de Fran con el Lawn Tennis tenía capítulos agridulces. En 2021, un jovencísimo Cerúndolo caía en la final ante la experiencia de Diego Schwartzman. Tres años más tarde, en 2024, la ilusión volvía a encenderse pero se apagaba frente al empuje del brasileño Joao Fonseca. Parecía que la copa en casa era una cuenta pendiente destinada a quedar abierta.
Sin embargo, el 2026 tenía guardado el escenario perfecto. Con 27 años y una madurez tenística notable, Cerúndolo saltó a la cancha con la determinación de quien no está dispuesto a dejar pasar una oportunidad más. En una semana donde su derecha volvió a ser ese «martillo» letal, Francisco fue superando obstáculos hasta levantar el trofeo más importante del país.
«Es un sueño cumplido. Después de dos finales perdidas, ganar acá, con mi gente y en estas canchas, no tiene explicación», podría ser el resumen de una jornada que quedará grabada en la historia del tenis.
Por otro lado, el porteño tambien analizo su desempeño en la cancha, “Jugué uno de los mejores partidos en mucho tiempo”. Además de dedicarle palabras para su rival, “Soy muy amigo de Luciano, él y su equipo son unas personas increíbles. Los felicito, el trabajo que vienen haciendo es muy bueno”


