El tenis argentino acaba de escribir una de las páginas más gloriosas, impactantes y épicas de su historia moderna. En una tarde parisina que quedará grabada a fuego en las vitrinas del deporte nacional, Juan Manuel Cerundolo (56°) consumó el milagro absoluto en la mítica arcilla de Roland Garros al derrotar al italiano Jannik Sinner, el dueño indiscutido del número 1 del ranking ATP, en un partido que desafió a la lógica y rompió todos los pronósticos del planeta tenis.
Lo que en la previa se presentaba como una misión utópica en el marco de la segunda ronda del Grand Slam francés, terminó transformándose en una obra de arte estratégica y mental por parte del menor de los hermanos Cerundolo.
El italiano arrancó el partido como aparecía en los papeles, venciendo de forma contundente al joven argentino, pero malestares en su físico y el intenso calor de París hicieron que el Sinner fuera desarmándose en el cierre del tercer set y finalmente inclinando la balanza para Juanma.
Pero más allá de cómo se desencadenó el encuentro, el resultado final plasma un hecho que es realmente histórico para el tenis argentino, 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1, luego de tres horas y 36 minutos de juego fue el score final para Cerundolo, ahora su próximo rival será el joven español Martin Landaluce.
MÁS TRIUNFOS EN UNA JORNADA INOLVIDABLE
Francisco Comesaña eliminó a Luciano Darderi, número 17 del mundo, y se clasificó a la tercera ronda del Grand Slam parisino, fue 7-6 (5), 4-6, 6-4, 2-6 y 6-4 del marplatense sobre el ítalo argentino luego de 4 horas, en otro gran batacazo en una jornada soñada. Su próximo rival será el italiano Matteo Berrettini (actual 105° y ex Top 10).
Por último, Francisco Cerundolo se sumó a esta lista de 5 argentinos en tercera ronda, el mayor de los hermanos 2-6, 6-4, 6-2 y 6-1 en el Court Simonne-Mathieu ante Hugo Gaston.
Sin duda Fran se notaba contento por su triunfo, pero sin duda la felicidad más grande la tenía por el triunfo histórico de su hermano, “cuando terminé mi partido, miré a mi familia y me dijeron que habíamos ganado los dos. Durante el partido, la gente en la tribuna me iba diciendo que mi hermano había ganado. C

