
Diego Schwartzman y Stefanos Tsitsipas salían a la cancha en el turno nocturno para definir la última plaza en semifinales. El último partido de los cuartos de final no defraudó y tuvo de todo, con muchos cambios de mando y alternativas. El Peque comenzó el encuentro comenzó muy errático, mientras que Tsitsipas se mostraba sólido y dominando desde el fondo de la pista.
Cometiendo pocos errores y aprovechando los fallos al saque del argentino, Tsitsipas tomaba la delantera en el primer set, quebrando hasta en dos ocasiones el servicio de Schwartzman y colocándose 5-0. El Peque logró anotar su primer juego y quebró al griego en un extenso game en el que Tsitsipas dispuso de un set point para descontar y servir 2-5.
Sin embargo el griego reaccionó a tiempo y quebró el saque de Schwartzman por tercera vez para imponerse por 6-2 en el primer set. El segundo parcial llevó la misma tónica del primero, con un Peque que no terminaba de encontrarse dentro de la cancha y Tsitsipas haciendo los deberes, con pocos errores y sólido al saque.
Con un quiebre en el 2-1, el griego se adelantó por 3-1, mantuvo su servicio y se colocó 4-1. Peque descontó 2-4 y el griego volvió a mantener su saque para estar 5-2 arriba, a un game de la victoria.
Remontada
Fue ahí donde el argentino sacó a relucir su coraje y, tal como sucedió ayer en el partido con Musetti, se aferró a la épica para no dejar de luchar. Manteniendo su servicio, descontó 3-5 y logró quebrar a Tsitsipas cuando sacaba para partido. Con 4-5 el Peque no tembló y ganó su game de saque para empatar un duelo que se encontraba casi perdido.
Tsitsipas sintió el shock y, si bien logró ganar un juego más de saque y volvió a colocarse a un game de la victoria, no pudo contener el empuje del argentino, quien igualó rápidamente el marcador y llevó el segundo set a un tie break.
Los roles se invirtieron, las dudas se apoderaron del griego, al tiempo que Schwartzman no paró de crecer y se llevó el desempate por 7-3 tras desaprovechar dos sets points (con 6-1). El público estaba enloquecido, al tiempo que coreaban los nombres de ambos jugadores, con un apoyo mayor al argentino, y el partido se iba a un tercer parcial en el que la tendencia en alza del Peque se hizo notoria.
Tras adelantarse con su juego de saque, el argentino quebró rápidamente a Tsitsipas y se adelantó 2-0, para mantener nuevamente su servicio (3-0) y volver a quebrar al griego (4-0), quien por momentos se veía alejado mentalmente del encuentro, incrédulo por las chances que dejó escapar en el segundo set.
Nuevo cambio de guión
Cuando el partido parecía finiquitado para el argentino, volvió a dar un giro propio de ciencia ficción. El griego volvió a entrar en partido y logró cortar la sangría de 6 juegos seguidos, quebrando el saque del Peque (1-4).
Los games a partir de allí fueron muy disputados, conscientes ambos de que un mínimo descaro podía poner a uno al borde de la victoria o al otro en posición de recuperar el terreno perdido. Tsitsipas mantuvo su saque y se colocó 2-4, para luego quebrar el saque del Peque (3-4) y empatar el encuentro manteniendo su servicio.
Con el marcador 4-4, el estadio estaba completamente caldeado y el final fue muy tenso, con ambos jugadores cometiendo errores y aciertos en iguales medidas. Fue Tsitsipas quien tuvo el pulso más firme, para quebrar nuevamente al Peque y, al sacar para partido, salvar una bola de break y llevarse un encuentro que tuvo ganado y perdido por momentos. De esta manera, se llevó un partido memorable y chocará contra Zverev en semifinales.
Por Tomás Ressa para Mundo Tenis

