El alemán más argentino del circuito, Daniel Altmaier, regresó al Buenos Aires Lawn Tennis Club con un objetivo claro, consolidar su gran presente y dar el salto definitivo en el ranking. Con un español fluido y recuerdos imborrables de su paso por el país, el actual número 2 de Alemania analizó su carrera y su especial conexión con el polvo de ladrillo.
La relación de Altmaier con Argentina no es nueva, durante la pandemia, el alemán pasó ocho meses entrenando en San Nicolás bajo las órdenes de Francisco Yunis, «Fue una situación muy especial para todo el mundo. Pudimos aprovechar muy bien ese tiempo… sentimos que había que meter mucho trabajo y mucha preparación física», recordó con nostalgia.
Ese esfuerzo dio sus frutos rápidamente, llevándolo a octavos de final en Roland Garros 2020: «Tengo recuerdos muy fuertes de poder meter mucho volumen de entrenamiento. El hambre de competir después de todo lo que estaba entrenando fue muy grande».
Si hay un triunfo que la carrera de Daniel, fue su batalla épica ante Jannik Sinner en París. Al recordar ese duelo, Altmaier describió una sensación única que todo deportista busca, el flow, «en un cierto momento se apaga la mente y entrás en un cierto momento de flow que ni sabés qué hay alrededor. No sabés si está lleno el estadio o no, solo estás tú, el rival y la pelota».
Sin embargo, esa entrega tiene un costo, «cuando termina el partido, ahí te ganan las emociones. Recuperarse de eso no fue nada fácil».



